Estoy esperando en el aeropuerto de Granada mi vuelo para Barcelona. La concentración en Sierra Nevada para preparar la copa ha llegado a su fin y me vuelvo para casa, antes haciendo una parada en L´Hospitalet para competir un 5km marcha con el Simply Scorpio en la liga nacional de clubes de división de Honor.
La alegría de volver a casa se mezcla con la tristeza de dejar El CAR porque han sido 2 semanas muy bonitas por muchas razones. La adaptación a los 2320 m de altitud ha ido bastante bien, igual que los entrenamientos. Muy productivos y amenos. Nos ha pasado de todo, hemos entrenado con cabras montesas y vacas a un metro de nosotras y hasta vimos un toro que aunque estaba malherido imponía muchísimo. Los paisajes de cuento de hadas. El tiempo rebelde, lloviendo, nevando, con niebla y hasta algún día sol.
Tiempo libre poquito, levantarse, desayunar, entrenar, comer, echarse la siesta, entrenar, cenar y dormir. Alargábamos la sobremesa para contarnos el día y echarnos unas risas. Esto siempre importante para tener alegría para entrenar.
Además del entrenamiento hemos procurado cuidarnos o más bien nos han cuidado. Desde los cocineros hasta los servicios médicos. Pruebas de esfuerzo para valorar y poder planificar el entrenamiento, análisis para comprobar la mejoría que se obtiene después de un periodo en altura, estudios antropométricos… y puedo dedicar un apartado especial para el fisio, Antonio. Es muy bonito ver gente entusiasta y profesional en su trabajo. Gracias por al trato y te prometo que voy a seguir tus consejos.
Y todo esto ha sido tan especial por compartirlo con una campeona, de la que aprendo día a día y a mi entrenador que ha estado aguantándonos todos estos días a las 2.
Y también ha sido posible por los excelentes compañeros de trabajo que tengo en el colegio Cantín y Gamboa que me ha permitido esta experiencia.
Gracias a todos.
Mariajo
















